El día 19 de mayo los dos grupos de 5º de Primaria fuimos de excursión a la provincia de Lugo, donde visitamos el Castro de Viladonga, el Pedregal de Irimia e hicimos una breve parada en  Lugo, capital, para observar y pasear por las murallas.

Cuando llegamos al museo arqueológico del castro, nos mostraron la historia de este por medio de un vídeo. Una chica nos explicó antes y después de la proyección.

Luego, nos dieron unas fichas que teníamos que completar buscando las respuestas por las salas que tenía el museo.

A continuación, nos dividimos en dos grupos, 5º A se fue con una guía a visitar el castro y los de 5º B se quedaron en un taller de cerámica haciendo jarrones con bolitas o de espiral. Algunos hicieron una hucha de cerdito. ¡Cada uno lo decoró como él quiso!

La guía del castro nos explicó los motivos por los que tenemos que cuidar y respetar todos los yacimientos arqueológicos. Entramos en el castro y anduvimos por encima de la muralla principal, observando las casas, los fosos, otras murallas exteriores, una construcción mucho más grande que las otras que debía ser un local social de reuniones… También fuimos por los caminos “castrexos”, parando en la casa más grande que, parece ser, era la del jefe; porque ahí encontraron un collar de oro muy valioso que se llama torque, que estaba en una vitrina dentro del museo. Además, era la vivienda  mejor situada y la de mayor tamaño. También visitamos una cueva que no se sabe muy bien si era una mina, un acuífero… pero que es muy interesante porque en ella hay un liquen fluorescente llamado Schitostega Pennata que es muy escaso.

Como lloviznaba, no pudimos comer en el campo en Fonmiñá, como teníamos previsto. Las profesoras pidieron que nos abriesen un local en el pueblo de Meira. Algunos comieron dentro y otros, en el exterior porque no olía muy bien.

De repente, un compañero vio que enfrente de nosotros, en una torre, había un nido de cigüeña. ¡Qué suerte verla tan de cerca!

Al acabar de comer jugamos y lo pasamos genial mientras esperábamos que llegara el conductor del bus.

Pasadas las tres, llegó el autocar y fuimos al Pedregal de Irimia, donde nace el río Miño. Había como un camino o carretera de piedras enormes que bajaba por la montaña. Algunos decidimos subir unos metros por ellas, mientras que otros iban por un sendero paralelo.  Se escuchaba el sonido del agua que corría por debajo.

Ya de regreso paramos en la ciudad de Lugo y paseamos por la muralla unos minutos porque no teníamos más tiempo. Aunque algunos queríamos comprar algún recuerdo o un helado, no encontramos ningún local en la zona donde estábamos. ¡Otra vez será!

Finalmente volvimos para el cole cantando, jugando y hasta gritando en algún momento.